2 ene 2011

Brasil tiene presidenta: histórico traspaso

DILMA ROUSSEFF PRESIDENTA!
Prometio profundizar el legado de Lula 




BRASILIA.- La ex guerrillera Dilma Rousseff hizo ayer historia al asumir como la primera presidenta de Brasil, en una jornada cargada de emociones en la que, pese a la lluvia, millares de brasileños salieron a las calles a despedir a Luiz Inacio Lula da Silva, el mandatario más popular que haya tenido este país, gracias al pujante crecimiento económico y al desarrollo social que consolidó.
Con la voz entrecortada por la emoción, Rousseff tuvo un mensaje de unidad, conciliatorio con todas las fuerzas políticas, a las que llamó a unirse en su objetivo de erradicar la pobreza. Al recordar su pasado como guerrillera, Dilma dijo: "No tengo ningún arrepentimiento, pero tampoco tengo resentimiento o rencor". Además, destacó el papel de la prensa libre por sobre "el silencio de las dictaduras" y resaltó el empuje económico del agro, clave en el modelo exportador de Brasil.
"Vengo a consolidar la obra transformadora del presidente Luiz Inacio Lula da Silva, con quien tuve la más vigorosa experiencia política de mi vida y el privilegio de servir al país", declaró ante el Congreso Dilma, una economista de 63 años, al jurar el cargo junto a su vicepresidente, Michel Temer.
Afuera, en la Explanada de los Ministerios, un fuerte aguacero se descargaba sobre una multitud que no dejaba de ondear carteles con el nombre de la flamante jefa de Estado, palabras de agradecimiento a Lula y banderas con el logo rojo del Partido de los Trabajadores (PT). Por un par de horas, el clima amenazó con estropear la fiesta, pero el fervor del pueblo aguantó hasta que salió el sol.
"Es Dios que llora la salida de Lula, nunca más tendremos un presidente como él, pero Dilma nos llena de esperanzas", dijo a La Nacion José Alves, un guardia llegado desde Salvador, Bahía. Junto a él, con paraguas e imágenes del Che Guevara, un nutrido grupo de petistas vivaba a Dilma, la ex jefa de gabinete de Lula. "Si el Che estuviese vivo, estaría aquí para se parte esta revolución democrática", afirmó Romario Rodrigues, 51, un funcionario público de Belo Horizonte.
"La lucha más obstinada de mi gobierno será la erradicación de la pobreza extrema y la creación de oportunidades para todos", dijo Dilma ante los legisladores y medio centenar de representantes de otros países, entre ellos la secretaria de Estado norteamericano, Hillary Clinton. Resaltó que hubo una expresiva movilidad social durante los dos mandatos de Lula, pero aclaró que todavía quedan unos 20 millones de pobres que avergüenzan a Brasil y le impiden su plena afirmación como país desarrollado que pretende ser una potencia mundial.
"No voy a descansar mientras haya brasileños sin alimentos en la mesa, mientras haya familias en el desaliento de las calles, mientras haya niños pobres abandonados a su propia suerte", dijo la flamante mandataria, ovacionada tanto dentro como fuera del recinto.
Declaró que, para acabar con la miseria, el país deberá mantener un alto crecimiento económico -que el año pasado fue del 7,5%-, crear empleos y contener la inflación. Y abogó además por la decidida inversión estatal en planes sociales.
 fuente: la nacion

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